Por Daniel Sidero
Los gerentes que son líderes tienen comportamiento gerencial diferencial y componen excelentes equipos de trabajo.
Los gerentes cuando actúan son observados permanentemente por sus equipos, los gerentes que a su vez son líderes son admirados por sus equipos, y esa admiración excede el periodo que los ha relacionado laboralmente.
Los líderes dejan huellas y sus estilos son imitados y sus valores asumidos, es decir que los lideres son formadores de “pichones de líderes”, generando un derrame positivo de comportamiento gerencial diferencial hacia el resto de la organización.
Tener en la organización “líderes que fabriquen líderes” significa generar día a día activos intangibles de altísimo valor. Este proceso de formación rendirá sus frutos al mediano plazo pero si no se cuenta con “esta fábrica” se compromete el futuro de las organizaciones.
La importancia de la “fábrica de líderes” obliga a no equivocarse en las elecciones de los que asumirán las responsabilidades de gerente, es decir los que manejarán al equipo, dado que si se comente el error de no elegir a un líder es muy probable que en lugar de tener una fábrica de líderes tengamos una “usina de generación de toxicidades organizativas”.
Para evitar este error en la selección del gerente adecuado, su evaluación previa no deberá centrarse únicamente en el conocimiento técnico específico, sino que el elector deberá detectar además las habilidades de relacionamiento interpersonal y en la capacidad de aplicar los conceptos de liderazgo.
Obviamente que el elector que es líder tendrá más probabilidades de acertar en la elección del gerente adecuado, y aquí nuevamente surge el concepto de círculo virtuoso y de derrame en el equipo de las características positivas del gerente diferencial.
Si en la organización se logra construir una pirámide de líderes, estará asegurada la fábrica de líderes por mucho tiempo. Los gerentes que son líderes tienen gestión visible, es decir que sobresalen, se destacan y triunfan y por ende ascienden y lo más importante generan “pichones de líderes” ya sea por formación directa y/o porque son imitados sus estilos y asumidos sus valores.
Cuando el líder “derrama su estilo hacia el equipo”, se conforma un círculo virtuoso de formación de otros líderes, proceso que se contrapone con lo denominado “derrame de la toxicidad del no líder”.
Las organizaciones deberán observar este proceso cuando nombran a un gerente, a los efectos de asegurarse el derrame virtuoso para que de esta forma conformar un activo intangible importantísimo y poco visible, de tener lideres que “estén fabricando nuevos líderes”.
Obtenga mayor información sobre el tema en www.danielsidero.wordpress.com
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Etiquetas: Daniel, avanzado, comportamiento, curso, de, diferencial, gerencial, gerenciales, habilidades, lideres, Más...management, sidero
Publicado por Maria el mayo 23, 2013 a las 1:09pm 0 Comentarios 0 Me gustan
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Publicado por Alejandro Leon el mayo 13, 2013 a las 7:38pm 0 Comentarios 0 Me gustan
© 2013 Creado por Eduardo Olmos Landeros.
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