Recursos Humanos 2.0

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El mayor desafío ante las dificultades, es creer que existe un futuro mejor, que está reservado para mi, que es posible, y que se puede pasar de la situación A, actual de desventura a la situación B de bienestar. A menudo he de abordar este espinoso y delicado momento de falta de esperanza, de dejarse caer en el vacio de la desesperanza, la  tristeza y el pesimismo.  Tengo una buena noticia para vd,  yo no puedo hacer nada, es su trabajo. Todo “el mal” está en su cabeza. También la solución. Si quiere podemos hacer un poco de minería dentro de vd, y buscar el oro que lleva dentro y que puede iluminar su vida, proporcionarle ese bienestar tan deseado. ¿Buscamos su santo grial?. A menudo creo que soy como una arqueóloga en busca del tesoro perdido tiempo atrás, sepultado por capas y capas de la arena y tierra, de” basura emocional”.

En esta situación siempre existe un componente de carga emocional intensa, con un muy poderoso influjo, seductor, amargo, que nos impacta por debajo de la línea de flotación emocional abriendo vías de  agua nuestro barco emocional. Nos hundimos, S.O.S. El Titanic se hunde. S.O.S. , S.O.S,

 A menudo en la sociedad del bienestar, las personas viven  su existencia en un rango de unas pocas  emociones y poco mas, experimentadas en un nivel de intensidad tenue, amortiguadas. Cuando una persona no acostumbrada a lidiar con emociones fuertes, intensas y que no ha vivido emociones negativas, no sabe qué hacer, que protocolo de actuación seguir, no sabe cómo manejar estas emociones nuevas, o intensas. Por primera vez toman contacto con emociones en un nivel de intensidad mayor, se produce un primer momento de desconcierto, estupor y sorpresa además de desorientación y angustia, esto es el shock. Si a esto le añadimos que son emociones negativas, algunas muy básicas como el miedo,  y por ello muy potentes por estar en nuestros genes. Si seguimos añadiendo  consecuencias a corto plazo y negativas, a las que la persona no suele estar acostumbrada a vivir expuesta, como es la inestabilidad de la economía o el empleo, intensificamos las emociones ya negativas. Con este coctel tenemos una potente bomba de pensamiento negativo, cebado por un entorno sobreinformado en constante sobreexposición a  noticias de los medios de comunicación que ponen ante nosotros un panorama desolador.

 Con estos antecedentes  me suelen llegar a los seminarios y al programa de recuperación del  estrés, con toda razón y lógica personas bajo estrés pesimistas y con el síndrome del naufrago, ya sabe ese de “S.O.S. me hundo sin remedio”. Una de las dificultades más habituales, a las que ha de hacer frente el sujeto es sin lugar a dudas, el pesimismo. Normalmente son  capaces de domar a su enemigo más inmediato: la ansiedad, con relativa facilidad en una primera instancia.  Hasta que se enfrentan al segundo enemigo: “el pesimismo”. El pesimismo ceba la ansiedad, contamina el procesamiento de la percepción del entorno y el procesamiento de la información, produciendo así un  bloqueo y sesgo de la toma de decisiones, conduce al desastre. Sobretodo insiste mucho con lo de la profecía autocumplida a cerca de sí mismo, de la falta de futuro y del desahucio existencial en que vive el sujeto. El pesimismo es parte integrante del síndrome de estrés crónico es una de las claves parea recuperarse del estrés crónico, y uno de los grandes obstáculos. Aun así, hay que reconocer que es parte intrínseca de nuestra cultura del bienestar. Paradoja que deja más vulnerables a los habitantes de dicha cultura. Y que cuanto menos se los exponga a situaciones estresantes y se le  enseñe a manejarlos, más vulnerables se hacen.  

Reenfoquemos la realidad actual bajo la luz de los siguientes hechos claves:

  1. Tenemos una sociedad con una salud precaria, con problemas de salud mental con cifras realmente alarmantes.

 

  1. Estamos sufriendo una profunda crisis que tiene un gran impacto en el proceso de formación de las nuevas generaciones y en el desarrollo profesional y personal.  Es frecuente los caos de hijos que abusan y maltratan a padres, incluso los vemos en programas de tv cada semana.

 

  1. Necesitamos personas que mejoren la calidad de las relaciones humanas. “Magos de las relaciones interpersonales”. Aunque en realidad lo necesario es que cada uno sea capaz de crear relaciones constructivas, mantener los buenos amigos, crear lazos de pertenencia, brindar apoyo emocional y operativo cuando sea necesario, inspirar con el ejemplo.

 

  1. Los cambios sociales empiezan con los cambios de actitud de las personas que forman parte de la sociedad. Uno a uno, el cambio no es un bus al que subirse, un tren del que bajarse. Es una suma de muchas personas, que deciden hacer algo, una acción, un gesto, deciden avanzar. “Caminante no hay camino, sino estelas en la mar”.

 

  1. Necesitamos personas  que desarrollen capacidades que les ayuden a vivir en equilibrio a pesar del entorno cambiante y de incertidumbre en que vivimos. No todos estamos hechos de la misma pasta. Unos con carpinteros, otros profesores, otros conductores otros comunicadores, … cada uno sabe hacer algo, es bueno en algo, muy bien. Pero todos si sabemos ser capaces de sobrevivir, esto va en nuestro ADN. Y compartiendo entre todos nuestro saber hacer, nuestro expertis sabremos sobrevivir a todo, como siempre ha hecho la humanidad.  Los que saben más de esas capacidades que nos ayudan a estar en equilibrio, tiene la obligación de compartirlo, de inspirarnos, de ser para los demás un espejo donde mirarse, donde inspirarse, donde aprender a ser mejores

 

  1. Se necesitan  agentes de cambio que busquen nuevas formas de organizaciones sociales basadas en valores humanos. Algunas personas son destinadas a estar en una tribuna, a veces más o menos vista, pero siempre es sentida, percibida, so llamados a influir en la sociedad, no siempre desde la televisión o desde la prensa. Las mas de las veces de callada manera, aunque influyente. Operan bajo el efecto mariposa, una pequeña acción determina un nuevo rumbo de acción que da por resultado un cambio grande. Imposible de rastrear o trazar el rastro completo de la cadena de influencia.

 

  1. Para poder ayudar a otros, primero uno tiene que conocerse y ayudarse a sí mismo. Sin lugar a dudas, para ayudar a otros a pensar en positivo,  dentro de sus equipos de trabajo, en su s empresas, en su familia, en su entorno, primero uno ha de conocerse bien, destilar ”buena onda” desde el fondo del corazón.   Solo con esto podrá trasmitir, contagiar por los poros de la piel,  ese algo no se qué” que sirve para catalizar el cambio en el interior de  los demás. Ser un ejemplo para los demás.

 

  1. Necesitamos emprendedores sociales  en cada lugar de la sociedad, incluso dentro de las organizaciones actuales, que  transmitan los valores de autorrealización y fomenten un modelos sociales que promuevan el desarrollo integral de las personas.

 

Qué hacer ante el pesimismo, la manzana podrida.

Dentro de cada problema se encuentra su solución. Por tanto en cada reencuadre de los hechos vd puede darse cuenta de que eso es lo que hay que hacer. Esa es la solución , que ha venido sola, de la mano. Como siempre.

“Cada uno de nosotros tenemos en nuestras manos la capacidad y el poder de transformar el entorno que nos rodea (somos agentes de cambio en sí mismos) es necesario y podemos priorizar las opciones que nos permitan trabajar para conseguir un mundo más justo, más libre y con mas bienestar para las generaciones presentes y futuras.”

 (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

 

Solo me resta hacerle una pregunta ¿qué va a hacer vd para ser parte de la solución?

Mónica Grossoni

 

Etiquetas: de, emocional, inteligencia, lidearzgo, pensamiento, positivo, problemas, resolucion

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